Sentimiento de culpa
Esta semana ha sido muy dificil, desde la raíz, no entiendo claramente porque necesitamos hacer mal las cosas una y otra vez para empezar a aprender de ello.
Esta semana ha sido muy dificil, desde la raíz, no entiendo claramente porque necesitamos hacer mal las cosas una y otra vez para empezar a aprender de ello.
Será que cometemos los mismos errores centenares de veces para así perfeccionarlos y hacernos expertos... No lo sé, pero sin duda alguna nunca llegamos a ser demasiado concientes y honestos para admitir que el error es el mismo, llegamos a confundirlo con un error nuevo, como un sentimiento que nace por segunta o tercera vez, Y pienso que es lo más absurdo que he visto, sentido, escuchado y precensiado ante el miedo más implacable y doloroso.
Todos los días me despierto con la intención de descubrir cuales fueron los errores que cometi el día anterior, y que no quiero repetir el día siguiente...
Aveces no estoy segura de querer continuar completamente convencida, necesito dudar varias veces de manera primordial, es muy complicado perdonarse a sí mismo, es muy lamentable creer que podemos ser dueños de los dias que pasan y de las horas que transcurren en precencia de personas a las cuales debemos un poco más que una excusa desglosada, o una explicación resumida... Porque no sé si esta sirviendo, si estoy logrando algo productivo, si realmente es necesario o tansolo pierdo mi tiempo... Aún así seguimos defendiendo hasta el final de nuestro sentir y pensar algo que no es lo que realmente tenemos que decir o que queremos pensar.
Y entonces llega el sentimiento de culpa, una y otra vez como un error perfecto, como una costumbre antigua, como un hijo a su madre...
Y se va como jugando a las escondidas, como buscando algo que sabe que existe, y regresa acompañado, con más razones, con más motivos para sentise miserablemente condenado y acusado por su conciencia llena de más de una culpa que van formando una cadena infinita arrastrandola día a día, paso a paso, poco a poco, hasta que realmente nos sentimos seguros de toda culpabilidad.
Y entonces nos aferramos a la culpa como a un amor apasionado, intenso y desenfrenado... La culpa nos da seguridad como una cárcel, como la casa de tus padres, como el abrazo de la abuela, como andar por la vida con casco, coderas y rodilleras, sin olvidarnos nunca del chaleco antibalas para que el corazón este siempre protegido. Nunca se sabe que podría pasar... Pero, tampoco podemos exponernos, de repente llega la justicia y nos descubre, nos atropella, nos acusa, nos atribuye faltas que desconocemos, nos saca de nuestra cárcel segura para hacernos confesar, para juzgarnos con todo el peso de la ley, para condenarnos a la pena máxima de manera voluntaria y solidaria con un error que no nos pertenece, para hacernos rendir nuestro propio testimonio, porque más testigos no tenemos, porque siempre hemos sido inocentes... y no nos dimos cuenta de aquello.
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| ¿Realmente tengo la culpa? |

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