jueves, 2 de septiembre de 2010

Tenía que decirlo...


No hay nada más hermoso que descubrir en una persona aquellos misterios sencillos y complejos sin decir una sola palabra y sin tocarse...
El escaso contacto físico y emocional, reemplazado por mi voraz capacidad de pensamiento... 
No hay nada más fascinante que algo llame tanto tú atención logrando producir temor, pero a la vez una especie de bienestar sincero...

Una atracción terriblemente dulce y sutil que convulsiona y se calma al mismo tiempo...
Existen los impulsos, pero también la vergüenza... y esa es la parte que no me gusta. jajaja Y  me asusta porque no me importa decir lo que pienso, sea este el momento adecuado o no...
Me gusta interpretar y descubrir en cada movimiento de manos, pestañeo, giros, respiración, tono de voz, todo aquello que construye una personalidad... una definición, un verdadero concepto humano...
Observo en secreto silencio todo aquello que no me demuestras ni pronuncias.

Tengo tantos ejemplos que dar, que solo de pensarlo y recordar me enamoro más de la misma sensación, porque me emosiona demasiado y suficiente para lograrlo...

HAHA
Lo único que me atrae de un hombre es aquel misterio que esconde, aquellas palabras que calla, y aquellos impulsos cotidianos...  la seguridad y comodidad de sus actos... La forma en que toma un vaso, como humedece sus labios con la lengua, ó como deja escapar el humo del cigarro discimuladamente por la nariz...
Sumergirse en mundos privados que solo él pueda entender y yo interpretar de lejos porque necesito ignorarlo un poco para asombrarme más y más de su habilidad e intelecto secreto...

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